El movimiento es vida, pero cuando duele, se vuelve una carga. La artritis, la artrosis y la lumbalgia son las principales causas de dolor crónico en personas activas mayores de 35 años. Aunque no siempre son consecuencia directa del deporte, sí empeoran con el esfuerzo físico, el sobrepeso y la falta de recuperación adecuada.

La artritis es una inflamación de las articulaciones provocada por una respuesta autoinmune, mientras que la artrosis implica un desgaste progresivo del cartílago articular. En ambos casos, los síntomas son similares: rigidez, hinchazón, y dolor al movimiento. Por su parte, la lumbalgia suele ser producto de tensión muscular o degeneración de los discos vertebrales.

La investigación científica ha demostrado que la aplicación tópica de sustancias como el mentol, capsaicina y diclofenaco puede reducir significativamente el dolor y mejorar la funcionalidad. Su acción combinada desensibiliza los nervios periféricos, relaja los músculos y modula la inflamación local. Usarlos como parte de una rutina diaria —tras la ducha o antes de dormir— puede marcar la diferencia entre una noche de dolor y un descanso reparador.

Los deportistas lo saben: un cuerpo que se mueve sin dolor rinde más, se lesiona menos y envejece mejor. La clave no es evitar el esfuerzo, sino acompañarlo con cuidado inteligente y soluciones naturales de alivio localizado y duradero.

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